Ahora
con la vida acorralada
me acuesto sobre los tibios brazos de mi muerte,
abrazo los deseos rotos
los sueños inconclusos
los podría que no fueron
los somos que no serán
los te quiero que no quieren.
Abrazo los ojos ciegos
las bocas sordas
y pregunto
mientras me arremeto en tus sueños
si alguna de las hojas
del álamo roto
podrán cortarme
si podrán hacer
un mundo
o si me podrán hacer volar
pregunto sí
todos mis mañanas que
condicionan los ayeres
me quieren de cara al sol
o viendo crecer arboles
desde abajo
o si quieren que yo
sea ese árbol creciendo,
mientras otros ven de abajo
y me pregunto
si será que el día, el clima
la fecha o la incógnita
querrán tu sombra
dentro de la mía
de una vez.
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