En la cuenta de días y primaveras
se desplaza la lluvia
de mi latir
¿Y cantaría para quién
refugiada en el día
y sus injusticias?
Esta siembra de esperanzas
es dulce al escuchar
aunque después
el cantar se acaba,
el sembrar duele,
y el sentir invade.
Mi gracia se hace negra,
mi cantar enmudece,
mi latir se cansa,
mis días desgarran
y la lluvia
me hace ser la nube.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario