Los desconocidos
¿Nos ves?
estamos sosteniéndonos
con cuerdas de humo
afianzando el destino
a la suerte mágica de mil latidos
(por segundo).
Tu susurro se deposita en mi oído
y es ahí cuando el mundo que creo
se comienza a crear
cuando mi imaginación, repentinamente
deja de imaginar
para empezar a apreciar.
Pero no,
no ves,
no me ves,
no ves,
porque solo miras,
sos como la vieja de la ventana,
o el pibe de la esquina que tanto odias
En la orquesta sinfónica del sifasol
nuestros órganos hablan mucho de nos
porque son el encuentro desencontrado,
de nuestros sonidos estallando.
Y el fuego paralelo nos invita a viajar
y nos sostenemos, nuevamente,
en gotitas de cristal:
esos prismas multicolor que nos apartan al sol
y cuando el frío se hace amigo
nos cagamos de risa del destino.
Estamos,
aunque te veo y...
ya no sé
¿Quién sos?
¿Qué somos?
¿Qué estamos haciendo?
Nos desconocemos.
Un blog no apto para aquellos que no comprendan el viajar hacia el más allá. Soy lo que soy y ves, lo que hice de mí, soy una historia hecha carne que entre letras deja su huella. Antes de analizarme, creeme. No es locura sin amor
miércoles, abril 29
jueves, abril 23
Monólogos de ayer 69
¿Y los mates?
¿Qué mas decir de ellos?
¿Qué más decir
que no esté dicho?
Lavados,
tibios
y amargos
como el sabor que dejó tu boca
en mi boca loca.
Solitarios,
volátiles,
pero solos,
nunca acompañados.
Como el reptilizante momento
en el que me deslumbran los ojos
un murmurar desorientador
que se posa en mi oído
¡Y me invita a conocerme!
O conocerte
o conocernos.
O conocer la luna de los Lunes.
Los nexos se equiparan
paralelos, no confrontan
pero siempre un torbellino sobrenatural
los juntan, una vez mas
de nuevo,
y de nuevo otra vez,
para que no se pierdan.
¿Y hasta cuánto tiempo vamos a estar
acariciando la ventana el uno del otro,
jugando a no buscarnos
a esperar la casualidad de encontrarnos?
Es que vos sos tan casual
yo soy tan causal
Que nuestros mundos se cagan a trompadas
pero luego se desvisten y se aman.
¿Qué mas decir de ellos?
¿Qué más decir
que no esté dicho?
Lavados,
tibios
y amargos
como el sabor que dejó tu boca
en mi boca loca.
Solitarios,
volátiles,
pero solos,
nunca acompañados.
Como el reptilizante momento
en el que me deslumbran los ojos
un murmurar desorientador
que se posa en mi oído
¡Y me invita a conocerme!
O conocerte
o conocernos.
O conocer la luna de los Lunes.
Los nexos se equiparan
paralelos, no confrontan
pero siempre un torbellino sobrenatural
los juntan, una vez mas
de nuevo,
y de nuevo otra vez,
para que no se pierdan.
¿Y hasta cuánto tiempo vamos a estar
acariciando la ventana el uno del otro,
jugando a no buscarnos
a esperar la casualidad de encontrarnos?
Es que vos sos tan casual
yo soy tan causal
Que nuestros mundos se cagan a trompadas
pero luego se desvisten y se aman.
jueves, abril 16
Desenpolvar los recuerdos que aún laten
Es un madrugón, y un madrugón sin sentido. Hoy me desperté temprano, hice varias cosas, tuve un día movido. Bueno...quizás no del todo "movido" pero un día lo suficientemente agotador como para que sean las 3:30 a.m y tenga sueño y no un desvelo que me vuelva loca.
Todos los días -aunque en realidad todas las noches- el desvelo se presenta ante mí con un plan sorprendente, siempre descubro algo nuevo, o redescubro algo parcialmente desconocido. Pero mi desvelo hoy es particular, no tiene un sentido totalmente buscado por mí, ni sé cuál será su sentido, pero simplemente sucedió.
Sucedió que estaba en la computadora, como siempre, leyendo el "tuister", chateando con algunos amigos virtuales, riendo un poco de publicaciones y de repente me paro y voy a la habitación de mi mamá a buscar la caja de las fotos viejas. No sé que estaba pensando, no se que me llevó a querer ver de nuevo fotos viejas, no fue algo que haya pensado anteriormente, fue un impulsó que se dió, ni más ni menos que eso, aunque suene totalmente loco, dado que no sé a qué cantidad de personas se le ocurre ver fotos de hace 15 años o más un día jueves a la madrugada. Pero sin ser tan redundante ni compararme con la sociedad quiero expresar lo que sentí. Quizás haya sido de esas señales "mágicas" o casuales que nos suceden, pero por el momento yo lo llamaría algo desconcertante.
En casa hay 3 cajas con fotos viejas, pero como tenía que subirme a una silla -que esta rota y podria haberme pegado un terrible golpe- agarré la más cercana, me limpié el polvo de las manos, le pasé un trapo -porque el polvo es terrible- y la abrí. Había tantos álbumes que no sabía por donde empezar, asi que -nuevamente- opté por la opción más cercana.
En el primer álbum vi fotos mias de cuando tenía tres años. Tan risueña, loquita, tan acompañada por mamá, por papá, tan feliz (se me notaba en la cara). Me sorprendía mucho que mi cara era exactamente igual a ahora -con una diferencia de años- pero me encantó verme, fue un viaje en el tiempo.
Al segundo y tercer album, pasando fotos comencé a ver caras...Caras que no están mas cercanas a mi vista, que se fueron a algun lugar del cual no se regresa, caras que no laten más en este mundo, y ahí comenzó el descontento.
Vi a mi abuelo, Miguel, con el gorrito de argentina y una sonrisa que le rozaba las orejas, pero lo que más me impactó fueron sos ojos -que heredé de él- azules y profundos como los océanos más lejanos. Él falleció cuando yo tenía un año, y me hubiese gustado tanto conocerlo, descubrir que pensaba, que decían sus ojos, que cosas divertidas me iba a enseñar...Pero la vida lo quiso así, como a mi abuelo Luján, que la vida se le terminó cuando yo era muy chica, y mis recuerdos -pobres- hacen memoria de él como el que me enseñó a atarme los cordones, el que me hacía mirar boxeo y tenis a upa suya, el que fumaba todo el tiempo, pero el puro DonLu, que me daba amor.
Continué mirando y llegaron las fotos de Bariloche, donde estaba la abuela Cándida, y ¿Cómo olvidarla? Una guerrera de la vida, me defendía en todo momento, me protegía muchísimo. Me ponía los puntos, pero me amaba tanto... Tantas noches la he hecho mirar "Arnold" conmigo, y recuerdo que le decía "abu no te duermas, abu no te duermas!!!" y ella -muerta de sueño- hacia fuerza con los ojos chinos. Su paso en mi vida me marco muchísimo, y mis recuerdos la lloran.
Después de todos ellos ví una foto de mi abuela Angelita, la cara de la inseguridad, siempre creía que no la quería porque nunca he sido demostrativa afectivamente (si supiera cuánto la amaba). Ella era tan inteligente, era como un wikipedia abierto, siempre tenía respuestas para todo, siempre -aunque usaba anteojos y lupa- leía, se formaba, cada vez más. Siempre me compraba (con las miguitas que le daban de jubilacion) caramelos, siempre me hacía la chocolatada con leche en polvo, comía mayonesa ades sin huevo, manty, casan crem, galletitas sin sal, kilos y kilos de helado, tenía sus hermosas mañas..
A ver las caras de los cuatro me emocioné, me dejaron cuando era tan chiquita que no supe sentir realmente lo que es tener abuelos, no recuerdo mucho, y es triste, me desgarra. Me hubiese gustado tanto contarle a mis abuelos todos los proyectos de vida que tengo, los estudios que estoy realizando, las ganas de cambiar el mundo y la lucha que tengo por uno mucho mejor que el que ellos vivieron. Me gustaría tanto decirles que quiero ser la mejor profesional para ellos, y que les quier devolver todo su esfuerzo.
Me gustaría abrazarlos, sentirlos cerca.
A veces estamos tan acostumbrados a las personas que no las valoramos en lo más minimo, y al perderlas... el vacío es imposible de tapar.
Quizás las lagrimas que me visitan sean las mismas que las suyas cuando se enteraron que iban a tener una nieta, quizás sean las mismas. Quizás este recuerdo me de más vida, me llene el corazón con sus batallas, para tomarlas y llevarlas mucho más allá.
Los tengo presente, hoy y para siempre. El vacío del corazón no se tapa, no se olvida, pero se llena de recuerdos y genera latidos con más fuerzas. Así los tomo yo.
La niña que ayer era sigue sintiendo lo cálido de sus abrazos.
Todos los días -aunque en realidad todas las noches- el desvelo se presenta ante mí con un plan sorprendente, siempre descubro algo nuevo, o redescubro algo parcialmente desconocido. Pero mi desvelo hoy es particular, no tiene un sentido totalmente buscado por mí, ni sé cuál será su sentido, pero simplemente sucedió.
Sucedió que estaba en la computadora, como siempre, leyendo el "tuister", chateando con algunos amigos virtuales, riendo un poco de publicaciones y de repente me paro y voy a la habitación de mi mamá a buscar la caja de las fotos viejas. No sé que estaba pensando, no se que me llevó a querer ver de nuevo fotos viejas, no fue algo que haya pensado anteriormente, fue un impulsó que se dió, ni más ni menos que eso, aunque suene totalmente loco, dado que no sé a qué cantidad de personas se le ocurre ver fotos de hace 15 años o más un día jueves a la madrugada. Pero sin ser tan redundante ni compararme con la sociedad quiero expresar lo que sentí. Quizás haya sido de esas señales "mágicas" o casuales que nos suceden, pero por el momento yo lo llamaría algo desconcertante.
En casa hay 3 cajas con fotos viejas, pero como tenía que subirme a una silla -que esta rota y podria haberme pegado un terrible golpe- agarré la más cercana, me limpié el polvo de las manos, le pasé un trapo -porque el polvo es terrible- y la abrí. Había tantos álbumes que no sabía por donde empezar, asi que -nuevamente- opté por la opción más cercana.
En el primer álbum vi fotos mias de cuando tenía tres años. Tan risueña, loquita, tan acompañada por mamá, por papá, tan feliz (se me notaba en la cara). Me sorprendía mucho que mi cara era exactamente igual a ahora -con una diferencia de años- pero me encantó verme, fue un viaje en el tiempo.
Al segundo y tercer album, pasando fotos comencé a ver caras...Caras que no están mas cercanas a mi vista, que se fueron a algun lugar del cual no se regresa, caras que no laten más en este mundo, y ahí comenzó el descontento.
Vi a mi abuelo, Miguel, con el gorrito de argentina y una sonrisa que le rozaba las orejas, pero lo que más me impactó fueron sos ojos -que heredé de él- azules y profundos como los océanos más lejanos. Él falleció cuando yo tenía un año, y me hubiese gustado tanto conocerlo, descubrir que pensaba, que decían sus ojos, que cosas divertidas me iba a enseñar...Pero la vida lo quiso así, como a mi abuelo Luján, que la vida se le terminó cuando yo era muy chica, y mis recuerdos -pobres- hacen memoria de él como el que me enseñó a atarme los cordones, el que me hacía mirar boxeo y tenis a upa suya, el que fumaba todo el tiempo, pero el puro DonLu, que me daba amor.
Continué mirando y llegaron las fotos de Bariloche, donde estaba la abuela Cándida, y ¿Cómo olvidarla? Una guerrera de la vida, me defendía en todo momento, me protegía muchísimo. Me ponía los puntos, pero me amaba tanto... Tantas noches la he hecho mirar "Arnold" conmigo, y recuerdo que le decía "abu no te duermas, abu no te duermas!!!" y ella -muerta de sueño- hacia fuerza con los ojos chinos. Su paso en mi vida me marco muchísimo, y mis recuerdos la lloran.
Después de todos ellos ví una foto de mi abuela Angelita, la cara de la inseguridad, siempre creía que no la quería porque nunca he sido demostrativa afectivamente (si supiera cuánto la amaba). Ella era tan inteligente, era como un wikipedia abierto, siempre tenía respuestas para todo, siempre -aunque usaba anteojos y lupa- leía, se formaba, cada vez más. Siempre me compraba (con las miguitas que le daban de jubilacion) caramelos, siempre me hacía la chocolatada con leche en polvo, comía mayonesa ades sin huevo, manty, casan crem, galletitas sin sal, kilos y kilos de helado, tenía sus hermosas mañas..
A ver las caras de los cuatro me emocioné, me dejaron cuando era tan chiquita que no supe sentir realmente lo que es tener abuelos, no recuerdo mucho, y es triste, me desgarra. Me hubiese gustado tanto contarle a mis abuelos todos los proyectos de vida que tengo, los estudios que estoy realizando, las ganas de cambiar el mundo y la lucha que tengo por uno mucho mejor que el que ellos vivieron. Me gustaría tanto decirles que quiero ser la mejor profesional para ellos, y que les quier devolver todo su esfuerzo.
Me gustaría abrazarlos, sentirlos cerca.
A veces estamos tan acostumbrados a las personas que no las valoramos en lo más minimo, y al perderlas... el vacío es imposible de tapar.
Quizás las lagrimas que me visitan sean las mismas que las suyas cuando se enteraron que iban a tener una nieta, quizás sean las mismas. Quizás este recuerdo me de más vida, me llene el corazón con sus batallas, para tomarlas y llevarlas mucho más allá.
Los tengo presente, hoy y para siempre. El vacío del corazón no se tapa, no se olvida, pero se llena de recuerdos y genera latidos con más fuerzas. Así los tomo yo.
La niña que ayer era sigue sintiendo lo cálido de sus abrazos.
miércoles, abril 15
Monólogos de ayer 68
¿Sabés?
Te escribo cartas
todo el día
todos los días.
De las que nunca
nunca
llegan
pero están.
Ni hoy, ni mañana
están.
Cartas que no se leen
ni se barajan,
cartas que se sienten
y
te abrazan.
Todo el día de los días
y la noche de los noches
te visitan con visitas
y te besan con colores.
Las cartas en carteras
no pasan ni al cartero
pero son cartas de las cartas
que la cartadora cartea para vos.
Las cartas guardan magia
guardan ganas, hambre, sed
del amor -se de contagia-.
Y te regalo mis palabras
(mas que mias son todas tuyas)
como mis ganas
mi hambre
o mi sed
Te escribo cartas
todo el día
todos los días.
De las que nunca
nunca
llegan
pero están.
Ni hoy, ni mañana
están.
Cartas que no se leen
ni se barajan,
cartas que se sienten
y
te abrazan.
Todo el día de los días
y la noche de los noches
te visitan con visitas
y te besan con colores.
Las cartas en carteras
no pasan ni al cartero
pero son cartas de las cartas
que la cartadora cartea para vos.
Las cartas guardan magia
guardan ganas, hambre, sed
del amor -se de contagia-.
Y te regalo mis palabras
(mas que mias son todas tuyas)
como mis ganas
mi hambre
o mi sed
lunes, abril 13
Monólogos de ayer 67
(Los luminosos
las iluminaciones
iluminando)
A riesgos de parecer idiota
codifico mis sentires
sin esperar ni percibir
me voy volviendo menos loca.
Y tus canales irradian
la luminosidad de tuser.
Desnudas cada rincón
y las vestiduras rozan
suelos de nubes.
Y los muebles
-já- viejos estantes
destrozados.
Cuasi imposible es
enamorar los rincones que no están
desnudando el alma
abriéndonos
de par en par.
Uno. Los dos
O un millón.
(Lo imposible es posible
sólo si es con vos)
Te quiero y no te quiero.
porque no te quiero fuera
y es por eso que te quiero
dentro.
Es tan poco lo que demuestro
(casi que es nada)
pero cuando pienso en lo nuestro
imagino pavadas.
¿Con usted?
no quiero nada
porque no querer nada
es también quererlo todo
martes, abril 7
Monólogos de ayer 66 - Cualcuán
Respondí mis dudas sin haberlo buscado ni haberme vuelto loca en en intento. Redescubrí mil miedos pero desenmascaré más desafíos de los que creía.
Siempre igual de incrédula, siempre jugando pero sin apostar, aunque realmente un día me di cuenta que para ganar primero es necesario arriesgar, dar algo, o dejarlo todo, pero intentarlo.
Lo sensacional de la vida es encontrar el sentir. Lo sensacional de sentir.
Y ya no importa el qué ni el cómo
no importa el cual sin antes un cuán
por eso es un cualcuán.
Porque el cual es y no es
puede ser, puede no ser
pero nunca deja de ser
y nunca deja de no ser.
Y el cuán es un valor adquirido
que le damos a ese cuál
que le da vida
que le atribuye sentido.
Entonces dificil es comprender
cuál sin cuán
es dificil que haya cuál
fuera del cualcuán.
Pero siento,
lo que el cuan dimensifica infinito
cada vez que en dos ojos
bombean mis latidos.
Y no sabés cuanto,
cuanto cuanto siento.
Pero de saber...
perdería cualquier acierto.
No dimensifiques el valor de tus palabras
no dimensifiques el cuán
en caso de hacerlo
no existiría ese cuál que me encanta.
La cuándimensión
la conoce mi yo-interior
que existe y no existe
con o sin un vos.
Por eso seguiré inventando cuentos
leyendo historias
practicando letras y acordes
para sorprender tus emociones.
Dejaré mil orgullos por sólo dos palabras
burdos chistes para saborear sonrisas
mil visiones para fundirme en tu mirada
y falsas escusas para volver a verte.
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