La primera vez lo ví, lo miré, le saque radiografías hasta a
las pielcitas que se muerde de los dedos. Porque sí, me gusta chusmear,
recorrer a las personas que conozco, en cada gesto/sonido se vé y se perciben
muchísimas cosas que a veces pasamos por alto pero que si las tomamos hablan
mucho más que palabras.
Así me encontré mirándole los ojos, como si me estuvieran
invitando a soñar un poco, pero no veía bien, por ahí me estaba confundiendo,
por ahí me decían otra cosa y no la estaba interpretando, por ahí…
Una incógnita en la cabeza me estaba masticando un par de
neuronas –záa- ¿Pero cómo? ¿Por qué? ¿Desdehasta cuándo? Y qué se yo. De
repente dejaron de importar cosas que te queman un poco el bobo y que llamo
“tóxicas”, son inútiles, son cosas que se preguntan los que hoy están muy bien
y mañana odian porque no saben nada, porque viven inseguros de lo que pasó y lo
que puede llegar a pasar. El cuándo no
importa. Ni desde, ni hasta. Elijo este “durante” lleno de cosas que te abren
la cabeza y te hacen aprender a ser. A ser humano.
No me costó mucho darme cuenta que este montón de sueños me
los podía abrazar un sueñero lleno de amor. Que podía proyectar, crear, y
recrear, pero acompañada por alguien que sueña tanto y más que yo.
Lo amo, no de posesión, no de atar ni de hacerlo sujeto a
algo/alguien más que a una causa que quiero que celebre toda su vida: su
libertad. Lo vi libre y me enamoré de ganas de compartirle algo tan chiquito
como mi vida, pero de ella lo mejor. Me enamoré de acompañar esos mambos locos
que te hacen sentir que la vida está viviendo también.
Lo amo cuando se confunde un acorde y pone la mejor cara de
“este no era ¿viste?” y sí, ví que no era, pero no puedo borrarme la sonrisa de
verlo feliz –que dejo de sonreir cuando me doy cuenta que se me están
acalambrando los músculos de la cara- . Es tan lindo que me comparta su tiempo,
que me comparta hasta sus errores pero que me comparta algo que tanto le gusta
hacer. Es tan lindo que haga lo que ame y que ame lo que hace que no puedo
dejar de mirarlo y apreciar todo todo lo feliz que es, porque eso me hace feliz
a mí, también.
Es por eso que ahora veo al mundo más lindo, como si fuera
de todos colores, como me gusta a mí, o que escribo poemas al mejor estilo
Arjona cuando antes disfrutaba Pizarnikear y chusmearle a un par de hojas
cuanto amaba/despreciaba la soledad solitaria. Es por eso que cuando me hablan
les sonrío aunque me estén hablando de la mejor estrategia para jugar al TEG en
el país, no es que no me guste ni que no preste atención –eso en parte sí- , es
que si hay algo malo lo tomo a bien y sino no lo tomo y listo.
Es por eso, porque hay un hombrespejo que siempre va a
sonreirme para que esa sonrisa haga la mía, y para que la mía también espeje la suya.
Quien me invita
a soñar, a quien invito a que sueñe sin techos y que utopice cada vez más
metas.
Porque lo amo.
|Lo quiero para la liberación, lo quiero para la patria, lo
quiero para vivir, lo quiero mucho y siempre lo voy a llevar en mi corazón.|