(Viene y va...
roza y se espanta)
Me enamoré de un cara, y careta quedo atrás.
Cara es la magia. Decidí llevara ese nombre ya que la mayor atención y el primer impacto fue su cara, sus bellos razgos: sus hermosos dientes, la dulzura de su voz, el recorrido de su naríz y la felicidad que transmiten sus sonrisas.
Pero Cara no es solo Cara, sino un mundo, EL mundo -el que a mí me gusta-. Como pocos -quizás como nadie- Cara es el gran creador de un punte al que considero mágico. Porque ese puente es un viaje que desconoce límites entre tiempo y distancia, el cual puedo transitar de una manera muy simple: queriendo. Me conecta con su mundo, el que tanto soñaba, el que sueño incluso despierta;. Conecta con un bienestar más allá de lo físico y me hace sentir las emociones que hasta a veces yo desconozco de mí, me hace sentir que hay risa más allá de la risa y llanto más allá de la tristeza. Me hace ver que hay algo más de lo que veo, y no solo me hace verlo sino sentirlo, que eso es lo que más cuenta. Ese mundo pureza y me hace ser pureza, me hace ser lo que quiero, en el momento que quiero, y Cara es lo que quiere, y así nos queremos.
Cara es un sabor agridulce; A veces de lejos sabe cerca y cuando se acerca quizás esté lejano. Cuando se acerca es fiesta pero siempre llega el momento de decir adiós y ahí toda su dulzura se combina con un gusto muy amargo. Me gusta así, me gusta la falta de monotonía, me gusta sorprenderme, que Cara me sorprenda.
De todas formas para conocer a Cara hay una historia dentro mío que no he podido borrar y es la presencia de Careta. El es un ser que habla mucho sin decir nada, es una construcción muy exterior pero que, por más que busque, en su interior no tiene un gran motivo de vida.
Decidí atribuirle ese nombre ya que no es más que Careta. Me enamoré de lo que ví, pero me desilucioné cuando descubrí que no había más que eso, no había mundos por descubrir, ni puentes por construir. No había luces ni sombras, ni risas, ni llantos, ni carcajadas; no había mas que Careta.
Es decir que careta es lo superficial. Es un envase -vacío- que no contiene más que una cara externa que demuestra mucha lindura, mucha armadura, mucha muchosidad, pero que puede caerse facilmente.
Creo nunca me cansaré de mencionar mi desagrado con las simplezas. Me aburren, me dan sueño, me dan pocos líos y me termino durmiendo. Es por eso que prefiero la vida con mas Caras... y menos Caretas
