(De las feas ampollas
que adornan mis pies)
Son mis patas,
quejonas,
que no se paran de quejar.
Son mis pies,
molestos,
generando mucho malestar.
Son ampollas,
redondas,
adornando mi talón.
Son acuosas,
dolorosas,
cuando rozan el pantalón.
No es por mucho caminar,
ni por mucho entrenar.
Son mis zapatillas,
que las tengo que cambiar.
Extrañaré sus agujeros,
sus respiros, sus andadas.
Pero cumplieron un ciclo,
mis mejores zapas
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