Nuestros latidos nos guian
en versos indefensos
y tus ojos son guarida
entre dulce cielo inmenso.
Otra vez incienso,
otra vez pasando,
mi vida me motiva,
canciones que gritan.
Luces, luces intermitentes
nublando la vista
sin vertientes
Flores, flores volátiles,
otras vez llorando
normal, ellas fracasando
En el tono de su voz habita la verdad,
susurro de sus ojos donde rie mi pensar..
Entre versos, sin mas,
revolucionamos entre paz.
Ese vaso sin fondo
cual lleno, vacio.
El piso más hondo
en lo alto está el frío.
Tan dulce como el eco llamandote,
tan templado como el invierno en la piel.
Soñado, como el día de nacer,
encontrando en versos las ganas de ser
Los soles agitan,
y una vez mas
tu voz me llama,
no se donde estás.
El auto grita,
me lleva al mismo lugar.
Tus ojos rojos,
(las mañas no las dejo más)
(Y en el cielo, encontramos ese tan deseado dios,
el que existe que no vive pero vive en tu interior.
Estas agotado, buscando aqui lo que no está en vos
y te diría que el tiempo solo sabe quien sos...)
Me aterra no tener un sueño cerca,
un viento que acaricial,
un acorde para armar.
Me inquieta ver y no ver,
sonreir y mentir,
amar sin odiar.
Me gusta descansar entre sombras,
iluminándolas,
haciendo desear.
Simplemente vuelo en el agua,
saludando unas aves,
rozando nubes de cristal.
Me encanta saber que es un sueño,
que es un sueño,
nada más.
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