miércoles, julio 30

Monólogos de ayer 2

Pienso menos,
hago más.

Tengo poco,
tengo mucho.

Tengo mucho,
quiero más.

Quiero más,
tengo menos,
pierdo mucho.

Siento mucho,
sueño más.

Siento poco, 
lloro más.

Placer, fervor,
tesis del rocanrol.

Quiero más,
busco más,
dame,
más.

El acorde de tu voz,
es ese mi sol.

La afinación de tu sonrisa,
cuando refugia a la mía.

Siento más, 
estalla ferozmente,
te contagias.

Fuego rojo,
sobre puro verde,
¿Qué le pasa al ojo?
Ya siente más.

Pide más,
porque quiere más.

Ya no más
¿Cómo no más?

Payasitos de papel,
aman más.

Delirio de pocos, 
sonrisa,
huracán.


Va a volar

domingo, julio 27

Monólogos de ayer.

 Es todo tan oscuro acá que a veces siento una necesidad imperiosa de silenciar el tiempo solo una eternidad así me siento un poco menos peor, solo por eso. El tiempo es como una presión más en la vida, las agujas del segundero logran entrar en lo mas profundo de la mente siendo el pinchazo permanente en el vivir diario.  La oscuridad no logra más que inundar la luz con tantas cosas que, si bien son increíbles, no dejan de oscurecer. Y la visión de oscurecer no es siempre mala...Porque muchas veces, nuestros mejores momentos suceden a oscuras, peor también a plena luz del día, y a veces aclarar y ver un poco mejor lo que uno cree ver puede construir lo que "queremos".
 ¿En que momento nos hicimos tan fríos? Los inviernos así traen con ellos los corazones demandantes, y eso no está bueno. Lo peor es que nos permitimos ser así, y después estamos dándonos el tupé de decir cualquier cosa sobre cualquier tema sin tener sentido alguno lo que queremos decir. Somos tan redundantes que nos hicimos aburridos, sí, aburridísimos. Hoy en día hablar con humanos es un trabajo aburrido y muy pocos lo hacen ¿Para qué? Si aún sigue siendo más fácil hablarle a una pantalla, o ver mediante otra lo que hacen los otros, los de afuera,  sin salir de este lugar. Y...¿Tiene sentido?. La verdad que bajo esa pregunta se englobaría otro paradigma mucho más extenso de lo que las palabras logran alcanzar pero en este planeta podría decirse que no.
 El problema principal es que seres muy selectos logran entrar en esta vibra, y lo que me extraña es que cada vez son menos, o cada vez conozco menos, o se van más, o me alejo más. La palabra siempre intenta llegar a aquel lugar que las letras no y siempre intentó construir mundos que no son visibles ante el ojo humano sino plenamente imaginables, y el poder de imaginar y plantear que lo que sucede puede constituir otro paradigma o ser visado desde otro punto y con otra conclusión es fantástico, por eso me gusta esta vida.
 ¿Y por qué no podría cambiar? Es la pregunta que retuerce el corazón de quien imagina. No existe nada estructurado ni una vida escrita, si somos un cambio constante.. ¿Como no podría imaginar? . El descreimiento en la vida es lo que consume el corazón y no es otro el problema. Romper esquemas es lo que alimenta la vida de la imaginadora soñadora, porque entra otra cuestión en juego y es el desafío.
 Lo más divertido que puede ofrecer la vida social es, sin lugar a dudas, el desafío, esa fusión de adrenalina y suspenso pero con mucha ambición y pasión, es el poder de quién no se da por vencido y eso enamora el alma.
 El desafío de vivir ya nos sumerge en una complejidad enorme. Pero el desafío de la vida está en, conociendo el vivir, imaginar .Nada más que eso.

lunes, julio 21

Del

Debe ser la vida o la locura que me atan con el viaje de nunca regresar al mundo en el que todos están y simplemente vivir aquí entre el mar de letras que forman palabras componiendo ideas sin filo alguno pero con más emoción que sentido. Es cuestión de sentir lo que yo para entender, aunque pocos lo entienden. Quizás, tal vez, debe ser que probablemente el corazón algunos días palpita más fuerte que otros, y algunos días no transporta sangre sino los colores de la locura que por patrimonio invade tu vida.
De todas formas, ojalá nunca me roben la suerte, quizás eso es lo que me hace vivir. Y con suerte no refiero a aquel poder sobrenatural que "porque si" hace que las cosas que uno desea que suceden, sucedan, creo que esta vez empiezo a considerar a la suerte como aquello que de tanto quererlo y tanto lucharlo sucede. Bien todos sabemos que los milagros no existen, no existe otro dios que el que está dentro de nuestros corazones , es decir, el fondo de uno mismo que algunas veces lo tergiversamos hacia lo sobrenatural pero no deja de ser parte de nuestra propia naturaleza en este mundo, aunque nada sea natural.
Es una paradoja que seamos un ser tan.... biológicamente vivo y a la vez tan trasformados en materia intangible y simplemente sentires variados dentro de un "cuerpo".
Lo lindo es saber que el cuerpo es una transición momentánea y que nuestra acción en vida puede convertirnos en un ser que trasciende en el tiempo y espacio, como a la vez puede hacernos un ser vivo que nace, vive, y muere en este mundo, al cual quizás algún día las lagrimas lo recuerden y quizás algunos días otros seres vivos recuerden su existencia y le lleven flores, feas, y como todo ser vivo, con tendencia a marchitarse, con un fin, transformándose en otra materia para que otro ser vivo viva de ella y así es el circulo vital.
Cuando uno habla de rebeldía y de intentar trascender, parte de la base de aquel circulo.. Siempre dije que odio los círculos por ser aquella forma sin un principio ni fin determinados, entonces ¿De qué estaría hablando al ser la rebeldía de lo trascendente? Se trataría de ser una línea que divida y rompa aquel circulo, que se multiplique y de un círculo genere muchas curvas dispersas. Es que eso es lo lindo de la vida ¡Romper esquemas! ¡Cagarse de risa! ¡Delirar!
Y no nos olvidemos de la felicidad, columna vertebral de la transición. Es aquello que encontramos tanbién en el fondo de uno. Y....cuando el desánimo nos tira hacia atrás, ella siempre está para sostenernos el alma.
Hoy 21/07/2014... Decreto felicidad para todos (y todas)
Sean felices; Escuchen funkadelic

jueves, julio 3

Viaje de un sueño de una noche con frío.

  Ella pasaba largas horas de largos días sobre las playas de Mar Del Plata; No por nada particular, o quizás si, pero ella amaba ese hermoso lugar, hay una parte de su ser interior que la ató allí por siempre, y aun sin saber bien, ella continuaba...
  Continuaba mirando como las olas chocaban y arrastraban la arena y tantas cosas más hacia el centro del mar. Apreciando tal momento no hay agujas ni relojes que despertaran a esta muchacha de su sueño eterno. Ella tampoco querría hacerlo, de ninguna manera, si estaba en la plenitud. Ella se sentía como en lo más alto del monte Everest sin haber escalado ni un centímetro, simplemente llegando ahí levitando, por una suerte de magia, mirando hacia algún lugar, pero sin un punto fijo, mirando sólo y por mirar el más allá, intentando delimitar donde es el principio y donde el fin. A veces lo que la naturaleza te puede dar pasa por sobre toda figura humana y tecnológica, atraviesa todo límite entre amor y placer, y simplemente te dirige hacia esos lugares encantados que están en el fondo, siempre en el fondo de las cosas logramos encontrar su néctar más puro, su realidad, su pasión, el lujo más lindo dentro del mundo de lo intangible.
  Y por una extraña razón, ella estaba allí, simplemente sola, con el mar, su alma y su locura que la amarraba a aquel maravilloso mundo de las purezas. Si había otras personas, ella ni lo notaba, ni le generaba un real interés, pero por sobre todas las cosas, ella no los podía ver, simplemente no podía, estaba inmersa en aquel mundo donde estaba ella, su más allá y nada más existente dentro de este mundo.
  Toda una multitud de personas se frenaba al verla, por un extraño motivo les llamaba la atención su figura, pero ella no tenía reacción alguna, ella ni los miraba. Lo único que podía sentir era un lejano susurro que ni siquiera estaba dirigido hacia ella. El mar, su inmenso hogar, tan infinito como la pureza de su alma, la invitaba a quedarse allí por horas, encegueciendo sus oídos, haciendo sus ojos sordos. 
  Ella tenía una vida inquieta, ser madre de todo un pueblo no es una tarea muy fácil, pero lograba subsistir, quería vivir una eternidad de vidas.
  Cuando ella se alejaba de aquella playa, el tiempo comenzaba a amenazas, el sol anunciaba la llegada de la noche y la brisa el frío marino. Entonces ella debía retirarse, irse a algún lugar, o cualquier lugar, que algunos conocen como "casa", aquel infierno sombrío que la acorralaba entre cuatro paredes color café despintado y roto.
 La vida era siempre la horrible y agotadora rutina de esperar lo que depare un destino incierto y de hacer...Hacer siempre lo mismo, con los mismos seres y para los mismos seres, repitiendo las mismas acciones una y otra vez, alimentando a terceros, alimentando sus objetivos, limitándose a ser lo que quieren y no lo que ella, era ese asqueroso, natural "círculo vicioso".
  A ella mucho los vicios no le gustaban, por más que tenía unos cuantos... y sin superar. Pero los vicios dejan de ser buenos cuando comienzan a molestar. El vicio de este círculo cada vez era más repetitivo y cada vez demandaba más y más de ella; Su cuerpo y sobre todo, su mente comenzaba a decaer, sosteniendo que de aquel círculo no habría salida alguna, ahogándose sola en un pensamiento profundamente oscuro como el invierno mental por el que estaba atravesando su mente. A veces lo único que necesitamos es, ni más ni menos, que un poquito de amor...
  Lo que son las cosas... Los días pasaban y el círculo vicioso iba alterándose, cada vez más rápido, como un torbellino vicioso sin fin, no podía parar, y ella sentía que ya no había más escondite de donde sacar fuerzas para continuar luchando, su vida se sentía tan vacía como esas copas que dejó en un bar, tan agotada como su corazón, estaba comenzando a conocer un límite, a conocer un fin, su fin.
  Pero siempre hay algo que te renueva la energía, siempre hay vida hasta cuando avecinás solo con la muerte, hay un alivio después de tanta guerra, donde ella encontraba su paz, su tranquilidad, su más profundo ser. Allí lo encontraba, mirando las flores y el mar, nuevamente. Ante tal hermosura no hay cuerpo que no se tranquilice, aquel lugar tan pacíficamente irreal solo dejaba que exista ella con su queridísimo reflejo.  
  Comenzó a mirarse sobre el mar, el reflejo la miraba a los ojos y le respondía toda y cada una de sus inquietudes, parpadeaban a la par, se hablaban sin necesidad de mediar palabras. En algunos momentos no hay mucho más que decir, el corazón te deja sin palabras, así es como ella se sentía, anonadada. En aquel momento, sin importar nada más que ella, es decir, aquel reflejo del alma perdido en el mar que no podía parar de mirar, comenzó a volar. 
  Poco a poco, el reflejo comenzó a alejarse de la orilla, ejerciendo una forma de hipnosis sobre el cuerpo de ella. El agua estaba tan fría...¡Cómo duelen los inviernos por allá! Pero más, mucho más duele cargar con la catástrofe de un alma herida, hundida más profundamente que un alma en el mar. A veces sentía que simplemente no sentía nada más, y solo se dejaba ser, sin cuestionarse, sin mirar atrás, y eso era lo que ella estaba sintiendo, puramente. 
  Ese reflejo molesto... Seguía llamándola, y ella, sin notarlo, poco a poco se fue sumergiendo sobre aquel mar que tanto amaba. Ya no lo estaba apreciando más desde desde su orilla cuestionando tal inmensidad, se estaba haciendo inmensa junto a él.
   Por una extraña razón ella no podía emitir sonidos, y poco a poco fue perdiendo muchas cosas; la respiración, los parpadeos, la audición y... su fuerte corazón, ya muy cansado, había dejad de latir. Muchos seres humanos creían afirmar que había desaparecido, que había muerto, pero ella estaba allí, en su plenitud, su profundidad, emergida en su vida eterna. Ya sin círculos ni vicios perturbadores que hacían mucho mal, ni tristeza contundente, ni hoy, ni mañana, ni ayer, estaba solamente ella, ella y el mar. Ella y su amada profundidad.
  Ella siempre gozaba de admirar como el mar acariciaba la arena y llevaba consigo a lo más profundo de sí a tantos objetos sin valor alguno que estaban costeándolo, aunque siempre le inquieto tanto saber cuál era aquel lugar, qué secreto tenía...La inquietó tanto que un día formó parte de esos objetos, y llegó hasta aquel misterioso lugar, sin siquiera creerlo, ni tampoco intentarlo de algún modo; La vida siempre sorprende, su vida era vida sin armonía y fue ahí donde su vida comenzó a ser vida, y no lo que vagamente se llama vida en este mundo, comenzó a ser vida puta, sentimiento floreciente, alma libre y espíritu alegre.
  Sin más que decir ni pensar, quedo ahí, y ahí está, se hizo eterna bajo el mar, en su eterno y maravilloso mundo que jamás un ser humano hubiese pensado. Es una ironía muy grande el hecho de que un ser humano haya entrado en aquel estado de eternidad dentro de sí al entrar a lo más profundo del mar, alejándose de "algo" para estar más cerca de todo lo que necesita, pero lo que entra a un alma no siempre está dentro de lo posible, ni siquiera lo imaginable. algunas veces, lo que nos alimenta se encuentra tan dentro de uno mismo y tan al fondo que a algunos les cuesta entrar, y mucho más llegar, pero es simplemente un viaje más en este maravilloso mundo que es la vida. Quizás en tantos eternos viajas uno olvida los anteriores, e incluso de si mismo, pero no hay nada más lindo que la vida vivida vivamente.
  "Creo que lo más maravilloso de este viaje, es que no sé en que mundo encontraré algún puerto para anclar. no sé a que se abrazará mi alma ni creo regresar, no sé si mañana recordaré lo vivido, porque en este eterno viaje se desconocen los "mañanas". Lo que si sé, es que soy profundamente la muchosidad de la vida vivida desde el más allá. El viaje, este viaje sin fin, es mi vida."