domingo, julio 27

Monólogos de ayer.

 Es todo tan oscuro acá que a veces siento una necesidad imperiosa de silenciar el tiempo solo una eternidad así me siento un poco menos peor, solo por eso. El tiempo es como una presión más en la vida, las agujas del segundero logran entrar en lo mas profundo de la mente siendo el pinchazo permanente en el vivir diario.  La oscuridad no logra más que inundar la luz con tantas cosas que, si bien son increíbles, no dejan de oscurecer. Y la visión de oscurecer no es siempre mala...Porque muchas veces, nuestros mejores momentos suceden a oscuras, peor también a plena luz del día, y a veces aclarar y ver un poco mejor lo que uno cree ver puede construir lo que "queremos".
 ¿En que momento nos hicimos tan fríos? Los inviernos así traen con ellos los corazones demandantes, y eso no está bueno. Lo peor es que nos permitimos ser así, y después estamos dándonos el tupé de decir cualquier cosa sobre cualquier tema sin tener sentido alguno lo que queremos decir. Somos tan redundantes que nos hicimos aburridos, sí, aburridísimos. Hoy en día hablar con humanos es un trabajo aburrido y muy pocos lo hacen ¿Para qué? Si aún sigue siendo más fácil hablarle a una pantalla, o ver mediante otra lo que hacen los otros, los de afuera,  sin salir de este lugar. Y...¿Tiene sentido?. La verdad que bajo esa pregunta se englobaría otro paradigma mucho más extenso de lo que las palabras logran alcanzar pero en este planeta podría decirse que no.
 El problema principal es que seres muy selectos logran entrar en esta vibra, y lo que me extraña es que cada vez son menos, o cada vez conozco menos, o se van más, o me alejo más. La palabra siempre intenta llegar a aquel lugar que las letras no y siempre intentó construir mundos que no son visibles ante el ojo humano sino plenamente imaginables, y el poder de imaginar y plantear que lo que sucede puede constituir otro paradigma o ser visado desde otro punto y con otra conclusión es fantástico, por eso me gusta esta vida.
 ¿Y por qué no podría cambiar? Es la pregunta que retuerce el corazón de quien imagina. No existe nada estructurado ni una vida escrita, si somos un cambio constante.. ¿Como no podría imaginar? . El descreimiento en la vida es lo que consume el corazón y no es otro el problema. Romper esquemas es lo que alimenta la vida de la imaginadora soñadora, porque entra otra cuestión en juego y es el desafío.
 Lo más divertido que puede ofrecer la vida social es, sin lugar a dudas, el desafío, esa fusión de adrenalina y suspenso pero con mucha ambición y pasión, es el poder de quién no se da por vencido y eso enamora el alma.
 El desafío de vivir ya nos sumerge en una complejidad enorme. Pero el desafío de la vida está en, conociendo el vivir, imaginar .Nada más que eso.

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