amotinaba se el existencialismo entre nudos catárticos
entonces
el casco se rompía, de la punta al medio,
un cuchillo frío,
las vestiduras se arrancaban, o ataduras, o no estaban,
entonces...
el frío hacía lo suyo, me hacía risas
reía por no saber más que hacer
entonces
río, para quién
dibujo para quién
hago para quién
amo para quién
sueño
¿Pero a quién?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario