1) Concepto de admiración:
Creo más que importante aclarar lo que es admirar/ser fan/idolatrar para mí. Según muchos este amor tan fuerte está acompañado con un apetito sexual tremendo y seguramente con ganas de que este personaje sea más que un ídolo, y no. Mis ídolos no son personas, son ídolos, motivo por lo cual no estaría con ellos y motivo por el cual su obra no me genera ganas de tener sexo sino una enorme admiración que me deja boquiabierta, acorazonados los ojos, que solo quiero abrazar y recordarle que tanto amo lo que hace y qué cosas me transmite. Es que eso me parece principal: hablar de qué transmite, quiero que mi ídolo sepa lo que me genera en mí y quiero saber qué es lo que le inspiró esa obra. En fin, un ídolo esta por fuera de todo amor enamorado, un ídolo es más, siempre.
2) Los sueños y la realidad:
(Este punto confrontará mucho, sobre todo con quienes no se permite ir más allá de lo real). Yo creo que si lo soñé lo viví. El soñar es representar un hecho en nuestra mente, y si se representa un hecho es porque es un hecho, lo que hace que en realidad eso exista, en algún mundo, en alguna realidad o en algún pensamiento: existió. Y soñar no es solo eso sino que también creo que es vivirlo, creo y siento que realmente me está pasando, que realmente todos los que intervienen en ese sueño saben -y sienten- lo que está pasando, estén vivos o muertos o en cualquier estado vital, en ese momento, en ese mundo, en ese soñar estamos juntos y sentimos, eso es lo que importa. La diferencia entre soñar y vivir es que....no, no hay diferencia. Cuando vivimos sentimos y cuando soñamos sentimos y quizás, en el segundo caso ese sentir se haga aún más intenso.
Entonces, estamos en condiciones, tanto el lector como yo, de comprender que conocí a Julio Florencio Cortázar.
El momento fue así:
Yo estaba no sé haciendo qué pero buscándolo, tenía que encontrarlo por motivos que no recuerdo, tenía que llegar hacia él.
Mi búsqueda empieza en la oscuridad pasando por lugares que no conozco, un barrio oscuro, cuyas casas vi jamás en mi vida, cuyas puertas son enormemente altas, de esas que te hacen sentir aún mas chica que los enanos que decoran el jardín.
Caminaba sin un rumbo definido pero sí con un objetivo: encontrar a Julio. Si mal no recuerdo tenía que hacerle un entrevista, vaya uno a saber por qué o para quién. Y tampoco recuerdo haberle hecho ninguna entrevista.
Ente tanta casa y tanta puerta enorme oscura que pasé elegí una para entrar, no había luz, así que no "vi luz y pasé"; Pasé porque estaba segura que esa sería la puerta, alguna motivación me estaba diciendo que tenía que estar ahí, en ese lugar. Entonces entré, al ingresar no habia mucho más que una sala de estar -oscura- en la cual solo podían distinguirse camperas blancas posadas sobre las sillas y una escalera. No parecía estar nadie ahí, así que subí esa escalera...
Entré a un lugar que parecía una cocina: una mesa en el medio, un lugar para lavar, una cocina, un ruido a heladera, dos puertas del lado izquierdo que seguro conducían a dos habitaciones y al final de la cocina un pasillo que llevaría a -quizás- una biblioteca, o quizás a otro mundo.
Toqué con mi mano la pared del lado derecho buscando una tecla de luz -para ver si lo veía- y la encontré. "Click", ahí estaba él. Sentado entre la oscuridad de la mesa sin hacer nada, solamente sentado mirando la nada o el todo que habitaba en la oscuridad. Tenía el pelo largo, los ojos desviados, la "R" patinada, los brazos sobre la mesa y me miraba. Me miraba pero no me veía, como si mi cuerpo no fuese cuerpo, como si fuese un objeto invisible, como si no hubiese nada en ese mismo lugar.. Y en ese momento estaba yo muriendo entre emociones, con el corazón delator latiendo tan rápido y tan fuerte que hasta los vecinos me estarían escuchando, con las manos transpirando y un millón de cosas que charlar .
(Aquí llega mi arrepentimiento: Cuando uno está nervioso, excitado por la situación, no hace ni dice algo premeditado sino todo lo contrario, hace lo que salió en el momento, lo que los nervios le dejaron hacer, por lo cual después nos arrepentimos de no haber hecho lo suficiente, no haber dicho todo lo que queríamos).
Entonces lo miro a los ojos, aunque el no me veía a mí y le digo: Julio si sólo supieras cuánto transmiten tus letras haciéndose un campo de batalla de ideas que cada uno de nosotros, tus intérpretes, lee de distinta forma. Quiero que sepas cuanto te admiro y que conserves esta parte de mí que te doy siempre junto a tus partes, porque mi admiración es tanta (le digo mientras lo abrazo).... (Él me interrumpe con sus "R" y me mira, si, a mí) Se ríe entre palabras y comienza a decirme: Yo te admigo tanto, que no sé que haggía sin tu existiggg, me maggcaste la vida, gggacias, querido libggo. (Y en ese momento miro hacia la mesa y aparece un libro azul, sin título en la tapa) Julio lo mira, lo abre y lo empieza a leer. Una vez más, yo dejo de existir, dejo de aparecer, porque me vuelvo a hacer invisible.
Entonces ese fue mi momento encontrándome con Julio, de lo cual llegué a tener la hipótesis de que estamos en diferentes mundos -quizás yo en el mundo de los muertos y por eso no me vio- pero que en ese segundo que me miró y sonrió sin entender quién era estábamos en el mismo mundo, tocando la misma nota, latiendo a ritmo, y creo que eso bastó para marcar una partecita de mi vida, aunque parezca loco, idiota, o que para algunos sea "solo un sueño". Yo conocí a Julio Cortázar
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