El payasito del tiempo venía dudoso. Aunque extraño, él siempre es el acomplejado de la perfección y la firmeza, junto a la convicción; pero hoy... Hoy no, hoy no era él, era más tibio, era dudoso. No quería fracasar ni tenía ánimos de apostar.
Quizás sea que era mucho para ganar, y quizás nada para perder, o viceversa. Tal paradigma encerraba al payasito del tiempo en aquella duda que no se responde con algo que no sea acción.
Payasito triste,
cantame una vez más.
No sé bien donde fuiste,
ni ahora donde estarás.
Toc toc,
soy el señor reloj sin tiempo
les dirá que me den cuerda,
pero perderían las riendas.
Yo no quiero ser más,
que un susurro matutino
que acaricia e invade,
esos ojos tan fueguinos.
Flor, inmenso cielo,
eterno león.
Quizás sea un sueño,
sin perdón.
Olvido lo que pienso,
aroma a tu incienso.
Núcleo duro del corazón,
amor de cotillón
¿Querés?
Movés
Vendés
Nacés
Crecés
Y llovés.
Sos ese toc toc,
toc toc de salón,
con tu té de tilo,
y tu poco estilo.
Arteas con arte
arte multicolor
cielos y fuegos
fusionan tu honor.
Toc toc, dijo un reloj
-Ya no. Él respondió.
Y así decidió irse..Otra vez se va, como de costumbre, como todo acá en este universo que intenta ser mortal. Aunque debería decirle payasito...
Este viaje es infinito.
e n c i e n d e u n a v e z m á s . .
No hay comentarios.:
Publicar un comentario