Ella me pedía a gritos que cuente su historia, mientras le transpiraba el alma y le temblaban las manos, mientras me miraba con sus ojos brillantes y no sabía como dibujar una sonrisa para permitirme pensar que todo saldría bien. Ella no decía nada, pero hablaba de todo; de cada palabra hacía un mundo, de su vida un universo.
Sangre corría sin parar, sus manos no paraban de temblar, y gritaba sin hablar. Quienes la han visto podrían afirmar que ni afrodita se le parecía. Ante tal hermosura no hay vida o muerte que la pueda tapar, por dios que era linda. ¿Mencioné que temblaba? Me tomó la mano y sin decirnos nada simplemente nos fuimos.
Miraba con esos ojitos interrogantes hacia todos lados, algo quería decir, pero se escondía. Creo que su juego duró un sin fin de vidas. Corría y no paraba de correr, su corazón saltaba y de repente apareció él, ni más ni menos que él. No recuerdo haberlo visto, pero sí que estaba;Ella se paralizó, y continuaba mirándome
La perdí como a un niño, creo que mi desesperación me hizo sentir Ella. Me sentía ella, yo, si, yo era ella, otra cosa no podría ser, pero algo necesitaba, mi corazón no latía pero seguía viva, necesitaba respirar ¿Pero para qué? Yo sentía igual. Y de repente, una brisa voló mis cabellos, el piso temblaba como sus manos, las hojas de arboles que nunca existieron caían sobre mi.
No podría especificar muy bien como pero de un momento a otro, sentí que el mundo caía sobre mí, es decir, sobre ella ¿La recuerdan? No sé si mencioné ya que era parte de mí, o yo de ella... En fin, todo se veía negro, lo sentía, porque veía sin mirar, y gritaba, gritaba... ¿Nadie me escuchaba? Con mi voz quería hacer del mundo y de la vida una voluntad. Pero me cansé, me cansé de hablar y no tener ni siquiera mi propio eco, comencé a caer en un infinito e increible proceso...y eso que yo no me canso ni cansada, pero como ya les dije, era ella..... Ella.
¿Quién es ella? La reina que habita en la mente y me intenta vencer, ella no me vence ni vencida, pero a veces jugamos y apostamos a morir, a veces es triste, a veces me encanta.
Ella también es la que me enseñó a inflar el pecho y estar en pie, me ayuda a que no me tumbe ni el más fuerte de los vientos.
>Ella no está
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