"¿Y ahora qué más?" Repetía una y otra vez, entre lágrimas, entre ojos desanimados, rozando incógnitas en caminos encerrados.
"-¿Qué más te queda? ¿Qué más querés?" Susurraba entre cien gritos desorientadores.
El suceso real me situaba entre nexos asimétricos de la vida. De esos sucesos locos que nunca logré entender, pero casi tan locos como cotidianos. Como caminar y que la vieja corte el pasto, como putear al que cruza mal, como chocar una persona caminando, como resbalar y no decir nada, como ocultar mil palabras por miedo, como la cotidianidad que nos arraiga fuertemente a ser nada más que un simple producto de la construcción que han dejado, privándonos a nosotros mismos de ser "eso" anteriormente desconocido. Es que da tanto miedo salir de lo cotidiano... En fin, el simple hecho de existir en un vida alquilada me deja una incógnita, me deja algo que pensar, algo para cuestionar... Lo que probablemente muere en unas líneas pero no por morir necesariamente deja de existir ¿No es verdad?
Quisiera saber que está pasando con el paso del tiempo y el paso de las oportunidades, el paseo entre mis incertidumbres, el estancamiento mío con mis cuatro insomnios y el sol que me saluda y me tiende los brazos. Tan simple y tan complejo como eso, ¿Costará tanto entenderlo? Quizás, hasta me demore un sin fin de vidas una respuesta a todo lo que desconozco, y quizás esa respuesta sea una simple palabra, pero no una palabra más, sino esa palabra que he estado esperando una vida de veces.
¿Como puede ser que en una vida tan extensa las oportunidades se den una sola vez? Una gran posibilidad puede ser que tenga que adaptarme a vivir el hoy, y experimentar la vida en todo su caudal capitalizando cada segundo, naciendo y renaciendo en el constante aquí y ahora que me impide proyectar y me motiva al impulso de simplemente actuar...Pero quizás de eso se trata vivir aca...uno nunca sabe, Pero lo que sí sé y puedo dar fe de que es así es que las oportunidades existen y pasan por la vida, resonando fuertemente, pero una vez que pasan se desvanecen, se olvidan de nosotros, es que a ellas realmente no les interesamos, sino que las oportunidades en todo aspecto son una suerte azarosa, aunque no lo parezca, es que son muy inteligentes y se esconden en historias ciertas que realmente las hacen muy inciertas. Pero...Entre tanta profundidad vital y entre tantas vueltas que da la vida, realmente creo que las oportunidades deberían ser mucho más repetidas de lo que acostumbramos.
¿Por qué sigo viviendo en la incertidumbre del vivir? En el deseo de derrotar al bien y el mal y de revolucionar algo con lo que nací, lo cual refleja lo injusto de un mundo impersonal. Quiero la certeza del ayer, hoy y mañana, pero no la tengo, pero no la busco, ni la encuentro. Es que realmente, muy al fondo de mi misma, me aterran las certezas ¿Para qué las quiero? Si siempre amargan, si logro conformarme mucho más con una mentira de disney que me hace creer que estoy en otro mundo antes que un noticiero
¿Los insomnios se están enamorando de mi?
Ya llevo noches y noches sentándome en mi mismo lugar, el mismo asiento, las mismas mañas, los mismos aromas y los mismos libros rodeando el encuentro, e increiblemente ¡Siguen estando allí! Son ellos, mis cuatro e insoportable insomnios. Me vienen a buscar y no me sueltan, y día a día y noche a noche escucho sus repetidas historias taladrando mis versos, limitando mis deseos y abriendo cada vez más mi pensar. Es lo trágico de que sean cuatro y no uno solo, pero me quieren mucho, y aunque me hacen renegar también,enojarse es algo más de la vida que nos hace sentir que estamos acá vivos. Y aunque ellos para este mundo parecen no estar vivos, los siento como vivos y me hacen sentir más viva que cualquier ser humano. Ellos, mis cuatro insomnios, que nadie los entiende, ni los ve, ni los cree, nadie excepto yo...por ahora. Lo que debería aterrarles es saber que estos insomnios revolotean entre tantas cabezas que me han de contar chismes de lo más intímo de los seres. Es algo divertido, me gusta, aunque a veces ni lo soporte.
El sol me saluda y me tiene en sus brazos, me mueve de manera tal que no duermo pero no consigo despertar. Me aferra y me une a la sonrisa del placer, radiante sonrisa innata que pocos conocemos. Día a día y tarde a tarde se empeña en enseñarme los ejercicios de la buena libertad, la que nace del corazón y crece en la acción. Comienza con una sonrisa por la mañana, un acto revolucionario, y persiste dependiendo del grado de compromiso vital que uno tenga en el día. Finaliza cuando concretamos con el día y junto a la almohada y los insomnios nos preguntamos ¿Qué hice por la vida hoy? Si hay respuesta, actuamos bien, y si no la hay, algo nos está faltando. De todas formas, creo que la libertad no tiene un camino específico sino que con el camino de la vida la vamos alcanzando... Es que vivimos en un mundo que nos la priva tanto que a veces hasta en algunos momentos la desconocemos completamente. Lo que si debo destacar es lo que me genera la esperanza en los anocheceres de que pronto vendrá un amanecer distinto y revolucionario, una sonrisa. Es que sigue siendo una sonrisa el sustento de mi libertad y mi alma sigue siendo la soñadora de tantos mundos como respiros.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario