Cuanto sicario inentará arrebatar,
desconociendo el alma digna,
tan inmenso arte para amar.
Cuanto desmesurado robará,
entre tanto miedo regalado,
tus ganas de liberar corazones.
Pronto terminará,
pronto serán canciones.
Y cuando quieras recordar,
todo habrá acabado.
Porque ellos han de guardar,
en sus frios corazones,
sus rocas ensangrentadas,
sustento para sus razones.
Haremos pisos ¡Sí!
Construiremos lo más alto,
estaremos en el espacio.
Llorará su dolar,
caerá su banco,
rogará que el pueblo
crea en su sicario.
Con su muerte guardará secretos,
sus oscuras acciones,
su eterno desperfecto.
Reiría entre sueños,
llamaría entre nubes.
No quiero que me arrebaten,
no quiero que me maten.
No quiero asesinarme
No te quiero, maldito yanki.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario