jueves, septiembre 25

Monólogos de ayer 12

"La vida" Así llamamos a nuestro tiempo "vital" en este mundo. En este mundo que no se calma, desenfrenado, sobrecargado y alteradísimo, lleno de locuras y de mambos. En este mundo donde solo existen los comienzos con finales y donde se desconoce el "para siempre".

Durante mucho tiempo he querido convencerme y convencer a todos que este mundo quizás es una cuestión de eternidades intangibles que no están comprobadas, pero es una posibilidad, una hipótesis, un argumento vacío o quizás un mambo mío. Pero lo cierto es que decidí dejar de teorizar y filosofar por filosofar. Decidí dejar de hacerlo porque la vida me metió en un momento que desconocía: en el momento de vivir, de aprender a vivir, de adaptarme sin cuestionar, sin pensar, de experimentar.
Por eso mismo dejé de dedicarle mi tiempo a las hojas, borradores, lapiceras sin tinta o lápices rotos. Decidí dedicarle mi tiempo a dejar de pensar y vivir solo por vivir, comencé a experimentar, y viví más de lo vivido por un rato infinito.

El tiempo es eso que cuestiono siempre, lo que me presiona y persigue, las agujas de los relojes me lastiman cada vez más y más de una vez pensé en bajarme de este revuelo. Pero mis esperanzas jamás estuvieron perdidas y aprendí algo más acerca de este intolerable sujeto con el cual me toca lidiar en esta vida, que es el tiempo. Aprendí algo nuevo de él, algo que me revolucionó, algo que me enseñó a vivir de una vez por todas dentro de este mundo. Aprendí un nuevo tiempo.

Aprendí que el tiempo es HOY.

Quizás suene desconcertante, claro que lo es. Si el presente es producto del pasado y es lo que delimita en cierto punto el futuro entonces se podría decir que mirando tanto atrás como hacia adelante podemos encontrar un camino de cosas sucedidas y de cosas por suceder, que estamos constantemente pensando como hacer que sucedan, o quizás como hacer para zafar, para que algo no ocurra, para evitar desilusiones, para evitar lo que debería venir. Y a lo que realmente nos lleva este revuelo de pasado, presente y futuro es a olvidar a un objeto tan preciado pero despreciado como el presente, nos olvidamos del hoy, del ahora. Porque pensar en futuro nos presiona y pensar en pasado nos hace arrepentir, o nos hace dudar, nos condiciona mucho más.

El hoy es lo que cuenta, HOY quiero ser feliz, entonces hoy voy a serlo. No importa que sucedió ayer, ni que puede suceder si lo estoy, importa que hoy lo estoy y que así quiero y elijo que sea. La decisión es el hoy y mi planteo no es sostener una vida sin consciencia ni pensar el efecto de nuestras acciones, para nada, mi planteo es vivir esta vida alquilada de una manera más pura. Sin permitir que las agujas molestas nos corran ni nos pinches, porque es así como aprendí que se vive.

De esto básicamente de trata esta cosa extraña que se llama vida. Muchos la pierden sin siquiera haber entendido este punto fundamental. Muchos pierden otras vidas arrepintiéndose no haberlo entendido. Pero la realidad es así, para mañana no se deja nada, el mañana es el momento incierto, el ayer es solo algo que pasó y que no puede cambiar si no hago nada hoy. Lo que debemos entender es que nuestro condicionamiento y eso que no nos deja ser puramente nosotros mismos es el tiempo, el tiempo incierto y la noción de pasado y futuro.

Por eso amo hoy, sonrío hoy, lloro hoy y vivo hoy.
Ayer no sé.
Mañana vemos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario