"Antes solía creer que la felicidad era un estado de gracia que muy pocos podían alcanzar. Y que para ser uno de esos privilegiados tenía que seguir el modelo determinado por la sociedad: estudiar, salir, amar
... No es que me sintiera especialmente infeliz, pero mientras iba recorriendo ese camino tenía la sensación de no ocupar todavía 'el podio de los felices'. Mis días estaban marcados por el hastío que te invade mientras esperas, sin saber demasiado bien el qué. Tal vez fue por eso por lo que empecé a interesarme por las bases neuronales de la felicidad. La ciencia dice que percibimos cómo nos sentimos gracias al contraste. Así, cuando alcanzamos cierta riqueza externa es más fácil darnos cuenta de nuestra pobreza interior. He aprendido que la felicidad -quizá provocada por una sustancia llamada oxitocina- consiste en apreciar las pequeñas grandes cosas que nos pasan cada día. Y que esos breves instantes se escapan fácilmente cuando aparece el deseo de querer que suceda algo que no está sucediendo. El deseo pone nuestro centro de atención en lo que no tenemos, en lo que nos falta, en lo que podría ser mejor, causándonos grandes dosis de sufrimiento. El deseo nos lleva a regodearnos en recuerdos pasados y a fantasear con ensoñaciones futuras, perdiéndonos por completo el momento presente, que es el único donde sí podemos conectar con la felicidad. El reto consiste en no dar nada por sentado, valorando todo lo que forma parte de nuestra vida. Más que nada, porque lo que se valora se disfruta mucho más, mientras que lo que no se valora se termina perdiendo".
Ser feliz es algo que todos anhelamos. Algo que buscamos insistentemente. Pero, la buscamos según lo que la sociedad determina, y eso es lo que nos impide ser feliz. Porque no debemos buscar la felicidad allá donde nos dicen. Allá donde nos enseñan. Debemos buscarla en nosotros mismos. En hacer lo que queremos, no lo que nos obligan a hacer. Sentirse bien con uno mismo es el primer paso para empezar a ser feliz.
La mayoría de veces, al imponernos una meta como puede ser "Ser feliz" nos ponemos una barrera tan grande que nos hace imposible el saltarla, creándonos ansiedad y sufrimiento. A veces parece que nos encante sufrir, porque en lugar de mirar adelante, nos revolvemos en nuestro sufrimiento, lo que nos impide pasar al siguiente nivel y por tanto, empezar a ser feliz. Cuando nos duele la cabeza, tenemos dos opciones, quejarnos una y otra vez de que nos duele y no hacer nada para que ese dolor se vaya (sufrir) o descansar un ratito y tomarnos una pastilla (luchar contra él). Todos tenemos claro lo que hacer cuando nos duele la cabeza... tomarnos una pastilla, no queremos sufrir. ¿Por qué hacer entonces lo contrario en otros aspectos de la vida? ¿Por qué no tomamos remedio y seguimos sufriendo sin parar?
El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. No lo olvides.
No lo olvido.Solamente soy masoquista:_

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