lunes, junio 13

CHA(r)LA CONMIGO

¿Estás bien? ¿Qué te pasa? ¿Por qué nunca me decís?

No, no estoy bien, estoy mal. Y ya sé que no te lo digo nunca, pero ¿Por qué te lo voy a decir? no me parece. Escucho todos los días cientos de rollos diferentes de cientas personas diferentes que acabo de conocer, y si me preguntás si me gusta...no, la verdad que no ¿sabes por qué? porque aunque los escuche, entienda, aconseje y solucione los rollos no se cambian, las vidas tampoco. Entonces todo esto de transmitir malestar no sirve de nada, desahogarme ni ahí, más te diría, prefiero estar sola un mes y medio llorando todo este malestar, porque así se va y así lo quiero hacer ir. No me gusta abrirme y que sepan todo lo que me pasa, no me gusta que lo sepas ni me gusta transmitir al otro todos estos rollos que no se van a ir, y repito, nunca se van a resolver.
Te pido perdón por quedarme callada e intentar que entre el silencio y mis ojos puedas entenderme, a veces necesito que sea así, a veces las palabras no me salen por la boca porque el nudo en la garganta me enmudece, y no necesito ni vos necesitás que eso pase. Es feo no tener palabras.
No toque fondo, no lo voy a tocar nunca, esta pelea de la vida recien va 19 rounds y me quedan muchísimos más aunque llore y patalee, esta vida se trata de bancarse los golpes, limpiarse y salir de nuevo a dar pelea. Me eduqué así, me hice así, no concibo ni puedo intentar tener otra forma, aunque preferiría que todos los golpes vengan juntos, me tiren al piso, pero me dejen pararme y volver a sentirme y ser más yo.
Estoy ahogada, necesito respirar, abrirme, sacar. Gracias por preguntarme. Pero no te lo voy a decir.

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