sábado, febrero 6

No cuenten conmigo

Acá no estamos hablando ni del mediambiente
ni la paz mundial
ni de la cadena de oraciones de las abuelitas
que se embarran de bronca
con la boca ajena
no estamos mirando ni midiendo pingos
a ver cuál pesa más
cuál pincha más
y mucho menos,
cuál duerme más.

Acá no habita la obsecuencia
ni los mentiricidios
estamos de golpe, agrios, ásperos y firmes.
Entonces no hay ni
medioambiente
paz
abuelitas
pingos
ni dormidos.
Acá no están.

Es así, no hay otro márgen
mientras nos distraemos
midiendo/
pesando/
pinchando

los elefantes y dinosaurios se pasean/
robándonos el mundo.

Y
¿No les parece
que ya los habíamos exterminado/
que ya se habían extinguido/
que eran de otra época?
¿No creimos verlos muertos
transformándose en  petróleo
-ese que nos da de comer-?

Creímos, y no fue hace tanto
pero nos cagaron,
nos cagaron con tanta fuerza que estamos desprotegidos.
Porque mientras ellos
se reconstruían desde las cenizas
todos los boludos, acá,
chiquititos,
se sentían eruditos de saber,
medían, pesaban, porongueaban.
Especulaban.

Nadie los vio
pero acá estamos
conviviendo los boludos/
con los elefantes/
con los dinosaurios/
conviviendo con toda la mierda que nos regalan
(gracias)
acá estamos,
y algunos todavía no lo notaron
pero vemos el pingo y no al dinosaurio.
Y no cuenten conmigo/
no cuenten conmigo nunca para rifar lo que nos pertenece/
por voluntad popular.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario