lunes, diciembre 14

Me paseo sola en los rincones de esta casa con la tristeza invasora y el perro me sigue. Me sigue porque me escucha, aunque no habla, pero bien se expresa rascandome con sus patitas o esbozando llantitos y ladridos.
A veces pienso que una persona canaliza en él, como si hubiese alguien que ya no está porque se fue lejos que deteste verme mal y me ladre cuando ve que una lágrima me toca el cuerpo.
Pero es tan difícil Néstor, es tan dificil vivir, pensar y sentir cuando el corazón está tan lastimado, cuando una bestia se disfraza de belleza y destruye sin piedad, es tan difícil que no se hasta dónde llego soportando, siento que me estoy vaciando.
Ya sé, ya sé que tengo que ser una aguerrida como siempre y seguir y seguir y darle para adelante porque así se hicieron las revoluciones pero estoy triste, y aunque tus patitas me raspen y me seques las lágrimas con tu lengua en la cara no me puedo sentir mejor, nada me va a hacer sentir mejor porque esto es siniestro, porque un cínico tiene el bastón y hay unos muchos que no se dan cuenta, que no se dieron cuenta todavía, y duele.
Duele como cortar con cuchillo la piel y llenar de basura toda esa herida que está abierta. PERO BASTA porque hay quienes se mueren del goce de ver mi corazón retorcido y mis lágrimas salientes. No les quiero dar el gusto. Nos están vaciando, Néstor.

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