Los fantasmas dibujan
la atónita muerte de los días
cuando las noches roncan de sed
y escriben sin renglones
sobre los versos tristes que
nunca se escribieron
pero siempre se leen
Es la noche,
el revoloteo de lunas y estrellas,
su ancla favorita
para encontrar la vida,
esa que el sol del mediodía arrebata.
Y un susurro intermitente
atraviesa las horas en que
el sol aterriza para anunciar
la muerte de ideas,
y los fantasmas divertidos
se rompen tristemente
sobre los dóciles mediodias.
Es ese susurro
la tormenta del sol
que les quita la noche
para hacerlos más humanos
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