La luna me sigue.
La luna de Miércoles
Hoy la luna se situó en un lugar perfecto. Perfecto para ser seguidora, para seguirme, para recordarme que tan linda es.Todo comenzó la tarde de un Miércoles. Los Miércoles no suelen ser mis días favoritos, y no sólo por su nombre (una "miercole") sino que también porque siempre es el medio, son el ombligo de la semana, el ombligo de mi mundo, la mitad, la incertidumbre y la indecisión, son lo inconcluso de la semana y eso a mí no me gusta, pero bueno...Este Miércoles fue distinto, este Miércoles me asombró.
Estaba caminando sobre las tristes calles de la ciudad tan aburrida, mirando como mis pies dejaban marcas en la vereda, pateando algunas hojas, sintiendo olor a jazmines chinos (siempre que los planté en casa se me marchitaban, una gran desventura) y también pensando. Pensando simplemente en lo que nunca será porque nunca fue, y que, por lo tanto, no es...Amasando mi cerebro como al pan de los Domingos y explotando reventando cada neurona,hasta que decidí no pensar más, y simplemente caminar, abriendo el alma, inflando el pecho y enriqueciendo el corazón, escuchando cada latido, cada auto pasar, cada perro ladrando, cada paso, cada persona, cada sonido, hasta el más imperceptible, y sobre todo, cada abrir y cerrar de ojos. Aunque me demoró muy pocos segundos levantar la mirada y abrir los ojos bien grandes ante tal majestuosidad visual. Era una suerte de magia, un momento increíble, una luz inalcanzable y radiantemente bella, como la que vemos al nacer, según dicen, una luz renovadora que encarnaba en aquel pedacito de cielo, aquella Luna de Miércoles, que me hizo una operación a corazón abierto y me enamoró a primer shock.
La hermosa Luna de Miércoles osaba posarse sobre los árboles de algunas casa, y aunque yo caminaba muy rápido, caminaba conmigo también, me seguía, me buscaba, no me quería soltar, parecía como una eterna enamorada de mí, aunque me atrevería a confesar que yo también podría estarlo de ella, pero mis confesiones son muy absurdas, a veces duran simplemente un segundo.
Mientras ella posaba sobre los árboles la miraba, aunque los ojos ni lo creían, ahí estaba, perfecta, redonda, radiante, me dejó el alma heladamente maravillada, quede pensando cómo la vida puede entregarte cosas tan bellas, tan cortas y tan inmensas como una Luna de Miércoles.
Quería maravillarme una vida eterna entre mis ojos y su luz, pero todo tiene fin y toda vida tiene que continuar, todas neuronas tienen que contactarse, todo corazón necesita latir y todo pie necesita acelerar su paso... Así es la vida en el planeta tierra, las agujas del reloj te corren y vos corres con ellas, aunque no quieran ni quieras. Así continué, maravillada... Pero se acabó.
Cuando creí que todo ya había acabado, que no habría mas luces por descubrir y que solo entre sueños podría guardar y volver a ver esos destellos de felicidad, la noche empezó por sorprender a la ciudad. Y no solo la noche sino la oscuridad, la sombría oscuridad de no tener más energía, de apagar todas las velas y de asombrarse con el cielo.
¡Y qué cielo de Miércoles! Parecía un pozo profundamente profundo lleno de diamantes que destellaban luces más fuertes que las del bar, y entre tantos diamantes y tanta risa.. apareció ella, a recordarme que no se había ido, que volvió y que volvería todas las veces que sea necesario. Volvió a iluminar mi noche, a iluminar y cerrar el corazón que tan abierto había dejado (aunque, sin saberlo, lo dejó más abierto que nunca). Esa Luna de Miércoles volvería para tomar revancha...¿Será por siempre?
Lo único cierto es que con su vuelta mi alma se renovó, y mis ojos, ahogados entre el oscuro color negro, se impactaron ante tanta luz. Encontraron el dios del que todos hablan pero nadie conoce, el dios que se llama felicidad, en armonía con ilusión... Y me hizo bailar, volando, sumergiéndome en su rio de luz, entre pasos danzantes que marcaban mil comienzos por pisada.
Inolvidables fueron sus destellos y su marcá permanecerá fijada en los confines del corazón abierto. (Que ella así dejó)
¿En que baile te encontrarás hoy, Luna de Miércoles?
Volvé siempre.
Te espero desde ayerTe quiero mucho más
hoy.
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