Me rehuso a creer en este mundo tangible porque no me gusta la exactitud, no me gusta creer que las cosas tienen fin y no van más allá, no me gusta que me digan que acá todo nace y muere, que lo divino nos crea y nos mata pero no nos alimenta.
Me inventé un mundo donde todo va más allá y donde la imaginación decide reinar por decisión absoluta, donde no existe principio ni fin.
Me inventé un mundo porque, cansada de llevarme disgustos en este, encontré el refugio donde mi alma busca consuelo.
Me estremece y me eriza la piel solo el pensar en mi mundo "irreal", no es solo un consuelo sino mi lugar en el universo. ¿Quién nos quiere hacer creer que nosotros nacemos, morimos, somos materia orgánica, inorgánica? Que el sistema solar, que la vía láctea, que sol, que luna, que meteoritos. PUAJ
Si hay algo que nunca nadie nos va a decir es "permítanse ir más allá" Y lo afirmo hoy eh, y seguro algún loco lo dijo antes, a ninguna persona en este planeta le conviene que nosotros veamos el más allá.
Mi propuesta es, ni más ni menos, que permitirnos soñar. Soñar despiertos o dormidos, pero hacerlos.
La inmensidad de lo intangible es TANTA y es tan infinita que me atrae muchísimo más de lo que pueden descubrir mis ojos.Propongámonos hacer que nuestros sentidos busquen algo más, algo detrás de lo que vemos, algo más de lo que oímos, algo más fuerte de lo que olemos o gustamos, algo imperceptible a lo táctil. Y créanme, de ese mundo, no nos saca nadie.
Buenas noches, dulces sueños.
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